Existe la Luna cuando nadie la mira? – Realistas vs Antirrealistas (I)

Aunque el título sea un poco presuntuoso, la duda que todo lo arrasa puede llevarnos a un conocimiento más allá ( o perdernos del todo), ambas intenciones están contenidas en dicho blog. Tratamos aquí con un debate que se abrió durante el siglo XX en las frontera entre Física y Filosofía.

Una vez,  uno de los amigos jóvenes de Einstein, Abraham Pais, publicó que alrededor de 1950 Einstein le había preguntado si él realmente creía que la Luna existía sólo cuando la miraba.

El mismo Einstein no tenía dudas sobre la respuesta. En su visión lo que el sentido común nos dice es correcto. La Luna existe en una realidad al margen de si alguien la está observando o no.

Entonces, ¿por qué hizo esta pregunta?

La hizo porque había estado mucho tiempo en desacuerdo con muchos de los más importantes e influyentes físicos de su tiempo, sobre la interpretación de aquella área de la física conocida como Física Cuántica que trata con el comportmiento de objetos en el mundo microscópico, subatómico.

Muchos de estos físicos estaban comprometidos con una interpretación de la que se seguía que nada -ni siquiera la Luna- existía a menos que estuviese siendo observado. Einstein quería saber si Pais estaba en su lado o en el de ellos.

Realismo contra Antirrealismo

El mismo Einstein era un realista. Él creía que hay un mundo real que existía independientemente de la mente humana.

Muchos físicos cuánticos eran, y aún son, antirrealistas. Muchos creían, y muchos siguen creyendo, que no hay tal cosa como una realidad objetiva.

Siguiendo, a menudo desconociendo, los pasos de ciertos influyentes filósofos “idealistas” como Bishop Berkeley, los antirrealistas mantienen que lo que llamamos “realidad” es meramente una construcción mental y por tanto que cosas como la Luna sólo existen tanto como los seres humanos las observen.

Entre estos físicos idealistas estaban algunos de los físicos más grandes del siglo XX. Dos de ellos – Niels Bohr y Werner Heisenberg- han contribuido, así como Max Planck y el mismo Einstein, a establecer los fundamentos de la Física Cuántica.

Einstein coincidía con Bohr y Heisenberg sobre los datos experimentales que se habían obtenido cuando intentaron llevar a cabo medidas simultáneas de posiciones y momentos de partículas subatómicas como electrones. Simplemente no se puedo hacer, por razones que tenían que ver el descubrimiento de Planck acerca de que la energías llega en múltiplos de pequeños paquetes llamados “quanta”. Pero cuál fue el significado de que no pudiera ser realizado?

La Interpretación Antirrealista

Bohr y Heisenberg dieron una explicación que llego a conocerse como “la interpretación de Copenague” asumiendo las siguientes reclamaciones:

-Primer reclamo Antirrealista:
Las teorías físicas deben restringirse a lo que de alguna manera puede ser observado o de alguna manera medido.

En palabras de Heisenberg:

La esperanza de que nuevos experimentos nos llevarán a eventos objetivos en tiempo y espacio está tan justificada como la espernza de descubrir el fin del mundo en las regiones inexploradas de la Antártida.

Algunos físicos preferirían volver a a idea de un mundo real objetivo cuyas partes más pequeñas existen objetivamente en el mismo sentido que las piedras o los árboles existen independientemente de si los obsevamos o no. Esto es sin embargo imposible.

Como un físico posterior, David Bohm, describió la interpretación de Copenague (con la cual estaba en desacuerdo) como : En dicha interpretación de la teoría cuántica, un átomo no tiene propiedades en absoluto cuando no está observado. En efecto, uno puede decir que su único modo de ser es ser observado; la noción de un átomo que existe con propiedades únicamente definibles de sí mismo siempre que no esté interaccionando con una pieza de un aparato “observado” no tiene sentido dentro de este punto de vista.

-Segundo reclamo Antirrealista:

No tiene sentido hablar sobre un objeto existente excepto cuando está siendo medido.

Entonces Heisenberg clama:

El concepto del camino de un electrón entre dos medidas sucesivas no tiene sentido. Al igual que otro físico, Pecy Bridgman: Ya que un objeto nunca tiene lugar excepto en conjunción con un instrumento de medida o tienen sentido mientras obtenemos conocimiento de él, el concepto de “objeto” como algo en sí mismo es ilegítimo.

Max Born fue plenamente consciente de que este reclamo derivaba de la decisión filosófica de adoptar cierto principio metodológico para la interpretación de resultados experimentales: La Física Moderna había conseguido sus grandes logros aplicando el principio metodológico de que los conceptos que hacen referencia a distinciones más allá de posibles experiencias no tienen significado físico y debían de ser eliminados.

-Tercer reclamo Antirrealista:

Ya que las medidas sólo pueden llevarse a cabo por seres humanos conscientes, y que los objetos no existen a menos que estén siendo medidos, los objetos no pueden existir independientemente de la consciencia humana.

Este reclamo fue hecho por los defensores de la Interpretación de Copenague y sigue siendo hecho por un número de sus actuales simpatizantes.

En un artículo de Scientific American en 1979, Bernard d’Espagnat escribió:

La doctrina de que el mundo está conformado por objetos cuya existencia es independiente de la consciencia humana se pone en conflicto con la mecánica cuántica y con hechos establecidos por la experiencia.

Y el físico contemporáneo, David Mermin, explícitamente contradijo a Einstein cuando, en 1981, escribe:
La luna no está ahí cuando nadie mira.
En la visión de Einstein, ninguno de estos reclamos antirrealistas pueden válidamente inferir de los datos obtenidos en los experimentos en el dominio de la física cuántica. Por el contrario, sólo pueden ser inferidos si uno adopta ciertos principios filosóficos indefendibles para la interpretación de los datos. Sus oponentes antirrealistas, podría decirse, podrían haber hecho buena física, pero estaban haciendo mala filosofía.

(Original: Does the moon exists when nobody is looking at it? – Ray Bradley)

zkielphy

4 Comments

  1. Pingback: LA CLOACA
  2. Se dice en el artículo que Einstein contribuyó a establecer los cimientos de la física cuántica. Pero, ¿No siguen sin poder unificarse la física cuántica y la relalitivista?. ¿No dijo Einstein aquéllo de que “Dios no juega a los dados”?.

    • Sí, Einstein contribuyó a la Física Cuántica desde el inicio, cuando basándose en el concepto de cuanto (quanta) de Planck, describe teóricamente el efecto fotoeléctrico descubierto por Hertz. Se puede decir que no ocupó un rol plenamente protagonista, jugó al abogado del diablo con Bohr, buscando los resquicios de la Teoría Cuántica, que entendía pero no le acababa de llenar. Hay una serie de “enfrentamientos” intelectuales entre Einstein y Bohr que podríamos tratar en el blog. Es verdad que la mecánica cuántica y la relatividad siguen sin poder unificarse aún, es algo en lo que se trabaja, sobre construcciones matemáticas como la teoría cuántica de campos y creo que es uno de los principales objetivos del estudio de los agujeros negros, que no son otra cosa que puntos ciegos en la teoría matemática, tal y como hemos construido la física.

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