La no tan pacífica historia del Nobel de la Paz: Menájem Beguín

Publicado por Nacho S.

No es ningún secreto que para recibir el Premio Nobel de la Paz uno no tiene por qué llevar una vida absolutamente modélica y entregada, ni tampoco ser la reencarnación de la Madre Teresa o de Martin Luther King. No hacía falta que se lo dieran a otro presidente de los Estados Unidos para recordarnos que este reconocimiento no es exclusivo de activistas, misioneros o escritores comprometidos. Eso es algo que ya se sabía y aceptábamos.

No obstante, su entrega a Barack Obama en 2009 produjo una palpable controversia. Una parte de la sociedad percibió que tal vez no fuera el más indicado para recibirlo. Con el fin de aclarar este término nadie mejor que el creador del premio para arrojar luz sobre esta polémica. Citando el testamento del propio Nobel: “[…] el premio se entregará a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz.”

Parece que hay ciertas razones para la controversia. Pero no me quiero detener en Obama. Ni mucho menos.

Siguiendo con nuestro aleteo sobre la lista de premiados no podríamos seguir sin nombrar a Henry Kissinger, 56º secretario de Estado de los Estados Unidos, quien tiene tras de sí numerosas iniciativas para juzgarlo internacionalmente y retirarle el premio. Gore Vidal llegó a definirlo como “el mayor criminal de guerra que sigue suelto por el mundo.”

Henry Kissinger recibió el Nobel de la Paz en 1973 junto a su contraparte Le Duc Tho (quien se negó a aceptarlo), principalmente por el alto el fuego que se logró establecer en la Guerra de Vietnam (alto el fuego que se rompería no mucho después). También se le valora su gestión en la guerra de Yom Kippur y su “política de distensión” con la URSS y China. De cara a la galería parece un buen tipo, pero en Latinoamérica tal vez no estén tan de acuerdo.

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La Operación Cóndor fue el pilar central sobre la que se sustentó la descarnada política exterior de los Estados Unidos en Latinoamérica en las décadas de los 70 y 80. Dicha operación incluía todo tipo de seguimientos, vigilancias, interrogatorios con tortura, desaparciones, muertes y exterminio de “grupos subversivos” (en su mayoría de izquierdas).

Durante ese tiempo se instauraron múltiples y terribles dictaduras en países como Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay, Perú o Bolivia siempre con el fin de defender los intereses norteamericanos en la zona. El terrorismo de estado y las sistemáticas violaciones de los derechos humanos eran el pan de cada día, algo que Costa-Gavras, en su eterno afán por evitar el olvido de este tipo de sucesos, deja patente en sus películas Etat de siege (1973) y Missing (1982). Ambientadas en Uruguay y Chile respectivamente.

Cronología de las dictaduras en Sudamérica:

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Llegados a este punto parece que la hipocresía que reside en la entrega de este premio no podía alcanzar cotas mayores, pero sí que puede:

Llegamos al caso de Menájem Beguín.

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Menájem Beguín (Hebreo: מְנַחֵם בֵּגִין; Polaco: Mieczysław Biegun; Ruso: Менахем Вольфович) fue el sexto primer ministro israelí y recibidor en 1978 del Premio Nobel de la Paz (junto con Anwar el-Sadat).

Vamos a remontarnos un poco más atrás.

En 1946, durante el mandato británico de Palestina, existió un grupo paramilitar sionista denominado Irgún cuyo lema era “sólo una Fuerza Armada judía garantizará un Estado judío”. Fue descrito como grupo terrorista por británicos y estadounidenses y operó entre 1931 y 1948, siendo en sus últimos años Menájem Beguín Comandante líder del movimiento.

Fue bajo su mandato en 1946 cuando se cometió el atentado en el Hotel Rey David, cuya ala sur albergaba diversas instituciones del Mandato, además de existir en ella una oficina de las naciones unidas. Los terroristas se infiltraron y colocaron 350kg de explosivo casero con objeto de destruir documentos que previamente habían confiscado los británicos a la Agencia judía (agencia representante de la comunidad judía y futura matriz del gobierno de Israel), donde se revelaban actividades de inteligencia y su relación con Irgún.

Tras colocar los explosivos, la versión de Irgún sostiene que alertaron sobre la inminente explosión llamando al hotel pero fueron ignorados por los británicos, los británicos por su parte niegan tal advertencia, lo que sigue siendo a día de hoy objeto de debate.

La explosión superó todas las expectativas, destruyéndose las siete plantas del ala sur del hotel y provocando un saldo de 91 muertos incluyendo personas que se encontraban en los alrededores del edificio. Paradójicamente 17 de ellos eran judíos, incluyendo a Edward Sperling, conocido escritor sionista.

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Tras la fundación del estado de Israel, el Irgún se disolvió y sus miembros pasaron a integrar las fuerzas de defensa del nuevo estado. Beguín por su parte entra en política y funda Herut, partido que evolucionará hasta conformarse dentro de otro nuevo partido liderado por él: Likud.

En 1977 Likud gana las elecciones por lo que Menájem Beguín se convierte en el sexto primer ministro de Israel. En 1978 firma los acuerdos de Camp David junto con el presidente egipcio Anwar el-Sadat, Jimmy Carter mediante, por los cuales se resuelven pacíficamente los conflictos territoriales entre ambos países. Esto les valió a Beguín y a su homólogo egipcio el Nobel de la Paz de 1978.

No deja de sorprender el efectismo buscado con la entrega de este premio, en muchas ocasiones tan desviado de la idea original, ni la facilidad en la historia reciente de cómo el terrorista se convierte en nuestro aliado y viceversa. Lo vimos con Saddam, lo vimos con Gadafi y hoy lo vemos con los kurdos. Un pueblo que ha sido marginado, silenciado, engañado y denostado, y que hoy es jaleado en los medios por su lucha contra el Estado Islámico, ensalzando su sistema igualitario entre hombres y mujeres y apoyado por los drones y bombarderos estadounidenses.

Y de regalo esta foto:

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No se nos olvide la lección más importante de todo esto, tan aplicable a tantas otras cosas:

Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.

nachomn1

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