‘5 películas sobre música que nunca pondrán en Multicine Antena 3’

Publicado por Rober Cerero

Hoy voy a hablar un poquito de cine, pero también voy a hablar un poquito de música. Porque el cine mola, pero la música más. Y si juntamos las dos cosas…Pues ya mola nivel dragón. Y se da el caso de que, a veces, los directores de cine también llegan a esa conclusión, y es entonces cuando se olvidan de los tiros, los superhéroes, las cursilerías edulcoradas y el porno encubierto y rompe-parejas; y se lanzan a crear cine sobre música, a hacer películas que giran en torno a ella: en torno a grupos, cantantes, discográficas… Mi paraíso cinematográfico, vaya.

Porque si hay pelis que me gusten más que Jurassic Park, Superman -de Christopher Reeve- y el mágico póker Disney (Aladdín, Peter Pan, Merlín y El Libro de la Selva), esas son las pelis sobre música. No me refiero a musicales –Dios me libre- ni a documentales; no hablo de ‘This is it’ (Michael Jackson) o de Shine a light (Rolling Stones) que, por otra parte, merecen ser vistos. Y no, tampoco hablo de la peli de las Spice Girls.

Hablo de películas que cuentan la historia de cómo un campesino de Tennessee se convierte en un mito del Rock, o de cómo un chavalín recorre un país acompañando de gira a sus ídolos. Hablo de filmes que probablemente nunca conseguirán ser ‘taquillazos’, que no recaudarán miles de millones de dólares, que no serán prodigios de la técnica del séptimo arte y cuyo nombre rara vez será pronunciado por la Penélope Cruz de turno en la ceremonia de entrega de los Oscar. Hablo de cintas que, en cambiro, consiguen hacerme disfrutar durante dos horas, que me descargue su banda sonora y que me vaya a la cama feliz y contento (si es que soy mu chico yo).

Sin más preámbulos, vamos al jamón. Vamos a desmenuzar mis 5 películas sobre música muchamente recomendables y que son demasiado buenas para encontrártelas un sábado a las 16:00 en Antena 3:

1. Cadillac Records: la primera que vi, la que me mostró la Historia del rock, la que me hizo aprender que, antes que Elvis, Dylan, los Beatles o los Rolling, estuvieron Muddy Waters y Chuck Berry. Que el rock no podría entenderse sin el blues ni el country, y que, joder, Beyoncé canta que te cagas. Cadillac Records nos narra la historia de Chess Records, discográfica sita en Chicago y pieza clave en el nacimiento del rock, así como en la consolidación del blues.

Con un reparto encabezado por Adrian Brody y Jeffrey Wright, el director Darnell Martin nos da un paseo por los primeros -y negros- albores de ésta nuestra música favorita, usando los personajes de Muddy Waters, Chuck Berry, Little Walter y Etta James como vehículo conductor (mención especial merece el papel de Beyoncé Knowles como esta última).

2. Walk the Line: sí, como la canción de Johnny Cash. Y sí, es la peli sobre Johnny Cash. Es más, si se me permite decirlo, es EL PELICULÓN sobre Johnny Cash. Aquí voy a tragarme un poco mis palabras sobre los Oscar, porque esta obra de James Mangold fue candidata a 5 premios (entre ellos mejor actor –Joaquim Phoenix- y mejor actriz –Reese Witherspoon, que acabó llevándose la estatuilla). ¿Cómo? Esos actores, ese Oscar… ¿Y no os suena? ¿Qué tal si os digo que, en español, la película se llama En La Cuerda Floja? Ahora mejor, ¿verdad?

El caso es que la cinta nos cuenta la historia de John Ray Cash, ese ‘campesino de Tennessee’ al que me refería al principio de estas líneas que acabó convirtiéndose en uno de los iconos del country y del rock de todos los tiempos. De nuevo, mención especial merecen Phoenix y Whiterspoon, no sólo por sus respectivos papeles de Johnny Cash y June Carter, sino también por sus voces: no os miento cuando os digo que hay canciones que me descargué cantadas por el actor, y no por el cantante.

3. Begin Again: la más nueva de todas, rodada en la Nueva York de mis amores y protagonizada por la Keira Knightley de mis amores y el bueno de Mark Ruffalo (el poli de Ahora Me Ves), y con la aparición más que estelar del Adam Levine de vuestros amores, archimundialmente conocido por ser el cantante de Maroon 5.

Begin Again entrelaza dos historias, que voy a resumir muy escuetamente y sin dar nombres, para no ‘espoilearos’: por un lado, la de un chico humilde y con talento que salta a la fama, engañando, dejando y decepcionando a su novia de toda la vida y; por otro, un de la chica humilde, con talento, engañada, dejada, decepcionada y jodidamente guapa, que tiene canciones para grabar un disco, pero no tiene ni un duro para hacerlo, lo cual ¿echa por tierra todos sus planes?

Además de buena música y una pequeña (¿mediana?) y necesaria dosis de drama, esta película nos ofrece pinceladas de comedia y un alto nivel de entretenimiento. Y, joder, Nueva York. Y, jodeer, Adam Levne. Y, jodeeer, Keira Knightley (que, por cierto, también pone su propia y bonita voz).

4. Almost famous: no necesita  traducción, ¿no? Pero sí una explicación de por qué está aquí: esta vez se trata de una historia ficticia, aunque sólo a medias. El argumento es simple: un adolescente, amante de la música y de la escritura, que consigue que la revista Rolling Stones le contrate para cubrir la gira de Stillwater (grupo ficticio). Allí entrará en contacto con grupos, groupies, productores, managers, fiestas, drogas, ensayos… Como hizo el su director, David Crowe, en la gira de The Allman Brothers, precisamente para Rolling Stones, precisamente siendo adolescente (de ahí que dijese que sólo era una ficción a medias).

Si bien la película no es la joya de la corona, es interesante ver la otra cara de la música, la de detrás de los bastidores; comprobar si todo lo que creemos que sucede, efectivamente sucede. Y todo ello contado prácticamente de primera mano por alguien que lo ha experimentado en sus carnes.

Además, las apariciones de Kate Hudson y del difunto Philip Seymour Hoffman, le dan ese puntillo extra que a veces puede llegar a necesitar.

5. The boat that rocked: cerramos el repóker de películas musicales con esta original creación de Richard Curtis (el Notting Hill) que cuenta la historia de una emisora de radio clandestina, Radio Rock, que se veía obligada a emitir desde un barco en aguas internacionales, en una época en la que el Reino Unido prohibía el rock pero más de la mitad de su población se las apañaba para escucharlo.

De nuevo Philip Seymour Hoffman, flanqueado esta vez por un mítico del cine británico, como es Bill Nighy (que ya cantaba hits en Love Actually) aparece en esta curiosa película que, si bien no es merecedora del León de Oro, entretiene, da la oportunidad de escuchar buena música y, desde luego y sobre todo, nunca aparecerá en Multicine de Antena 3, los fines de semana después de comer.

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3 Comments

  1. Acabo de ver la primera: Begin Again. Además de suscribir todo lo que dice Rober en su crítica, añado que, cuando se ve con mis 45 tacos, se saca aún más jugo.
    No os la perdáis.

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