‘El Huracán NTVG arrasó Sevilla… Y los sevillanos ni se enteraron’

Publicado por Rober Cerero

El lunes por la mañana dos amigas me preguntaron: ¿en serio No Te Va Gustar tocó ayer en Sevilla? ¿Y yo sin enterarme? Dichos comentarios surgieron a raíz de que el propio grupo, en su perfil de Facebook , colgase un vídeo agradeciendo la entrega del público ‘sevillano’, que entonaba un cántico improvisado por mi amigo Mariano (true story), que acabó siendo coreado hasta por la propia banda.

Y entrecomillo la palabra ‘sevillano’ porque, unas horas antes, el domingo por la noche, un ciclón uruguayo llamado No Te Va Gustar (NTVG) arrasaba la Sala X -y Sevilla entera- ante una escasas 100 personas, de las cuales el 90% eran uruguayas, argentinas o latinoamericanas en general. ¿Dónde estaban los sevillanos? Ante una nueva oportunidad –y cada vez son más- de sacar a la ciudad de su propio círculo vicioso musical y de ocio, ¿por qué no respondió?

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Vamos a empezar por el principio.

NTVG es toda una institución, tanto en su Uruguay natal como en otros países latinoamericanos. Sus vídeos de YouTube tienen hasta 20 millones de visitas, y no precisamente porque tengan a una multinacional detrás, de éstas que buscan a una niña guapa y le ponen a grabar un disco y a tocar luego en play-back. Tienen millones de reproducciones porque tienen millones de fans, y tienen millones de fans porque son muy buenos… Y porque se lo han currado mucho.

Pero aquí, en la tierra de David Bisbal, Pablo Alborán y Edurne, los ritmos de nuestros hermanos latinoamericanos no suelen calar, ni siquiera llegar, a menos que no lleven delante el nombre/apellido/apodo de Pitbull, Baute, Santos o Iglesias. El rock latinoamericano, salvando a Maná y a Calamaro, no tiene cabida en nuestro país, y hay que irse a círculos más específicos, a públicos más concretos y minoritarios para poder decir ‘La Vela Puerca’ y que no te respondan: ‘puerca tu madre’.

Y ese público minoritario suele concentrarse en ciudades como Barcelona, Madrid o Bilbao, o en festivales como el Viña Rock. Por eso las grandes estrellas sudamericanas no suelen venir por España, y menos por ciudades que no sean las mencionadas. Y por eso mismo sorprendía tanto la idea de la cervecera Budweiser de traer a NTVG a ciudades como Sevilla o Valencia en el marco de su gira Budweiser Live Circuit. Pero era una sorpresa que no estábamos dispuesto a desaprovechar:

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Lo primero que nos llama la atención es la campechanía y cercanía de los uruguayos, que se paró a saludar y a fotografiarse con los fans que esperaban en la puerta de la Sala X, antes de ir a cenar caracoles al bar de la esquina (de nuevo true story). Igualmente, intercedieron personalmente por una chica que tenía problemas para entrar, por razones que no pueden ser contadas en público -muajajaja- pero que juro que no son sexuales.

Lo segundo que nos impactó, de nuevo positivamente, fue la cantidad de músicos que conformaban la banda, lo cual hacía presagiar dos cosas: primero, iban a estar la mar de apretados en el escenario (no, la Sala X está muy bien, pero no es el escenario que montaron en el estadio de Vélez el día en que cantaron con Fito). Segundo, ¡eso iba a ser una fiesta! A los tradicionales guitarras, bajo, batería y piano, se unían trompeta, saxo, trombón y percusión. Es decir, los aristogatos en carne y hueso. Charana y verbena, música de la calle. Diversión asegurada.

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NTVG se lo pasa muy bien en el escenario, y ese es el primer paso para transmitir diversión y energía a un público que, tras unos primeros minutos un poco más paradito, como en un warm up, enseguida comenzó a desgañitarse y a agradecer la entrega de la banda en forma de cánticos y bailes.

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El ambiente festivo fue in crescendo a medida que los músicos se sentían más a gusto, los hits iban haciendo su aparición –mención especial merecen ‘Cero a la Izquierda’, ‘A las Nueve’ o ‘No Era Cierto’- y los fans comenzaban a soltarse; llegando a un frenético tramo final que a buen seguro tardarán mucho en olvidar los camareros de la sala, pues el recinto entero era un gran pogo, como éste, que se montó con ‘No Era Cierto’ (atentos al minuto 0:48):

Tras el primer parón, Sevilla (o Uruguay) se dejó la voz pidiendo el bis, ondeando las celestes e improvisando un cántico de guerra que caló enseguida, hasta tal punto de que los de Emiliano Brancciari volvieron al escenario tarareándolo y tocando sus acordes con los instrumentos, justo antes de poner el broche final a una gran noche uruguayo-sevillana con ‘Cielo de un Solo Color’ y ‘Tan Lejos’, y llevarse al fin su huracán musical a Valencia, tras arrasar la capital hispalense sin que los hispalenses apenas lo notasen.

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