¿Es Otegi clave para la Paz?

Publicado por Ezequiel L.

Hace unos días vimos cómo para sorpresa de unos, alegría de otros y asco de muchos, Arnaldo Otegi salía de la cárcel al haber cumplido íntegramente la condena de 6 años impuesta por el Tribunal Supremo, por pertenencia a banda armada. A esto hay que añadir la polémica en la condena, inicialmente de 10 años, por ser acusado de ser dirigente de la banda terrorista ETA, sin bases suficientes, recurrido y aceptado con el resultado final que hemos visto.

La polémica en la condena inicial, considerada, dentro del contexto por supuesto, como poco adecuada; ya que daba la impresión de que había una intención, aunque fuese mínima, en la decisión que tenía tintes políticos. Y es que nadie escapa a la política, ni juez, ni terrorista.

Es difícil hablar de ETA en este país, siempre habrá aquellos que necesiten, quieran o deban escuchar otros puntos de vista. El terrorismo siempre es condenable, pero de nada sirve enfundarse la bandera y los valores ( al menos los lemas) del Estado y la Patria para combatirlo sacando pecho.
Pero como algunos otros, el terrorismo es un tabú muy útil para muchos políticos e ideologías, como algunos sectores del PP, por no cambiar de tema.

Atacando las manifestaciones, apologías, fantasmas, hologramas y funciones de teatro callejeras “afines”, se le da a veces un tinte conspiranoico, de cacería de brujas y hasta Orwelliano al asunto y su proyección en la sociedad.

Y es que algunos sectores no han dudado en politizar organizaciones y asociaciones de víctimas de terrorismo, lo cual se parece más a la capitalización y canalización del dolor de los familiares de víctimas en forma de pancarta y voto.

Estar al lado de las víctimas de ETA es clave en este proceso que podríamos considerar de Paz, pero nuestra chaqueta gris nos delata cuando evitamos todo paralelismo y relación entre el conflicto vasco y el franquismo. Supongo que habrá víctimas de Primera y Segunda División. En ambos caso se señalan los apestados, eso sí.

Obviados y eclipsados por los estruendos de las Amnistías, Transiciones y demás parafernalia de los flamantes inicios de nuestra Gloriosa Nueva Democracia, aquellos que aún son apátridas, aquellos que tienen una cuneta clavada en la memoria no han recibido ni una palmadita en el hombro. Y es más, muchos de los protagonistas de este cuento de hadas, algunos torturadores como el llamado “Billy el Niño”, siguen aún en la calle en condiciones poco transparentes. Supongo que las paellas de familia Tejero y las Misas al Caudillo el 20N forman parte del menú de algunas nostalgias.

Cierto es, que estas víctimas no usarán nunca las urnas como ellos desean.

Dejándonos de rodeos, los que querían una cabeza de turco etarra en la cárcel, por su falta de mano izquierda y su poca transparencia y dudable imparcialidad en la decisión, han convertido una cabeza de turco en un héroe vasco digno de Marvel. Y sólo le ha costado 6 años la metamorfosis.
Suponemos que el estar inhabilitado políticamente hasta 2021 sólo será un reto. Y ya son varios frentes abiertos por retos en este país.
Tras el pulso catalán, tan inútilmente gestionado por el Gobierno de Rajoy a base de dosis de indiferencia. El independentismo vasco, en este caso desde el ala izquierda, retoma fuerza. Y ahora limpio de sospechas. Entonces ahora a la promesa de la Paz, unimos peligrosamente la de independencia.

Es innegable lo clave que es y ha sido el rol de Otegi, en sus posiciones, inclinando el proceso inteligentemente hasta el cese de las hostilidades. Inteligentemente porque es mucho más poderosa una mano limpia.

Incluso cuando estaba oficialmente relacionado con la banda terrorista, existía dicha inclinación. Sería muy infantil considerarlos criminales organizados sin más.

Un proceso de paz nunca es fácil, pero hay que contar con hábiles manos en todas las partes. El Estado de Derecho en el que supuestamente no ha dudado nunca en pelear con elementos deficientemente democráticos como los GAL, o el trato a los acusados de terrorismo etarra. Mandados a prisiones lejos de sus orígenes, que por mucho que a algunos les guste, alimenta el fuego del conflicto.

Además, la justicia está para no hacer justicia propia de jurados populares. En un Estado de Derecho, un preso es un preso.

Esperemos resolver mejor los cabos sueltos y la reconciliación final, a diferencia de la chapuza de la Transición. Esto implica hacer malabares con ideologías y con protagonistas.

A veces estar demasiado cerca del asunto, o del dolor, nos impide ver con claridad. Los árboles no nos dejan ver el bosque, que combatiendo a ETA como siempre se hizo no funcionó. Que el brazo armado es síntoma de un problema, de una divergencia ideológica, histórica y política sin resolver que estalló de mala manera, arrastrando a todos en su fango. En definitiva, que hay base política.

A continuación, gracias a Wikipedia, una lista de personalidades a favor de la excarcelación de lo que consideran un preso político:

los expresidentes José Mujica (Uruguay), Fernando Lugo (Paraguay) y José Manuel Zelaya (Honduras), los Premio Nobel de la Paz Mairead Maguire, Adolfo Pérez Esquivel y Desmond Tutu, el filósofo Noam Chomsky, el sociólogo James Petras, la ganadora del Premio Pullitzer Alice Walker, la activista afroamericana Angela Davis, el escritor y cineasta Tariq Ali, el oscarizado actor Haskell Wexler, el exfiscal general de EEUU William Ramsey Clark, los exdirigentes políticos Julio Anguita (IU), Jesús Eguiguren (PSE) y Josep Lluis Carod Rovira (ERC), la secretaria general de Podemos en Andalucía Teresa Rodríguez, la líder de Izquierda Castellana Doris Benegas, los parlamentarios Joan Tardà (ERC) y David Fernàndez (CUP), así como representantes del Bloque Nacionalista Galego y eurodiputados de IU como Marina Albiol, de Syriza como Dimitrios Papadimoulis, del Bloque de Izquierda portugués como Marisa Matías, del Die Linke alemán, del Partido de la Izquierda sueco o del Partido Nacional Escocés.Incluso Baltasar Garzón, el juez que le envió a prisión por el «caso Bateragune», se mostró favorable a su excarcelación.

 

 

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