Más sordo que una Tapia

Publicado por Ezequiel L.

Y es que en un mundo de ruidos, ser sordo es una gran ventaja, nos lo recordaba el refranero español.
Esta mañana podía escucharse en Cadena SER al socialista Pérez Tapias.
Sí, el mismo que en 2014 perdió en las primarias celebradas con bombo y platillo, en favor de Pedro Sánchez. Y es que las grandes y pesadas cabezas pensantes del PSOE ya habían elegido a su preferiti.

Pérez Tapias, decano de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, representaba una edad, una experiencia y unas inclinaciones, para su gusto y mi interpretación, poco intoxicadas.
En los medios solía referirse a él como el candidato de izquierdas durante la competición por ser el candidato de PSOE, frente al candidato del marketing, Pedro Sánchez y a Eduardo Madina, la simpatía y la empatía del público.

Como es de esperar, el marketing siempre gana. Y es que la conclusión, o más subjetivamente, la sensación que nos llega a la nariz tras este resultado es que la regeneración del PSOE pasaba por un lavado de cara (Rubalcaba estaba lejos de ser Mister España), de apuntarse al movimiento de políticos jóvenes y carismáticos. Podemos ver este mismo movimiento en el tablero, por parte del PP con sus apuestas personales de Pablo Casado y Andrea Levy.

La mención de los nuevos partidos puede obviarse, ya que son los catalizadores de los lavados de imagen de los antiguos partidos.

Y es que como comentábamos en un artículo anterior “Sánchez, Gepetto y el Fantasma de la Pinza” , Pedro Sánchez es el producto perfecto, superficialmente vende muy bien, en maneras e imagen y además no tiene el amor por la izquierda tradicional socialista tan arraigado como el querido Tapias. Esta falta de lo que podíamos llamar experiencia ideológica, ya que está más cerca de miembro de las juventudes socialistas que ha caído de maduro después de tanto Sol. Manipulabilidad desde los barones, es siempre el punto decisivo. Que se lo digan a Felipe González, lejos de la política, estos grandes sabios deben encontrar avatares en los que reencarnarse.

Tal vez, como pecados de juventud tardía, pronto se vio a sí mismo de presidente, en un ejercicio de soberbia y pseudonarcicismo, llegando a apuñalar o adular a sus rivales, dentro y fuera del partido, explícita o implícitamente. Lo que da lugar a complicadas geometrías de amor-odio, véase Susana Díaz o el mismo Albert Rivera.  Supongo que nadie queda indemne al aroma del poder.

Pero aún hay esperanza en el mundo. Aparecen voces críticas y sinceras en el interior de los partidos que se saltan el encefalograma plano del ideario partidista y del voto parlamentario. Esta mañana, Pérez Tapias, textualmente:

“La verdad es que no [comparto la estrategia]. Me resulta tan sorprendente como a muchos ciudadanos y buena parte de la militancia”

Y es que es la voz del socialista, tal vez idealizado, que todos tenemos en mente cuando pensamos en el PSOE, o al menos como debería ser. Tanto cambio, tanto revuelo, tanto hablar de nueva política, sólo para incluir a Ciudadanos dentro de un bloque para mantener el turnismo político de siempre.

Y es que Sánchez se ve presidente, pero se ve por motivos divinos que el sistema les otorgó hace tiempo. La divinidad del turnismo. Si el otro lo ha hecho mal, ahora me toca a mí. Si no estás conmigo, estás contra mí.

Coincidiendo con la opinión de Tapias, lo siento señor Sánchez, pero este no es argumento suficiente. La voluntad, ni siquiera la mera existencia de pactos y acuerdos no es suficiente para generar una nueva política. Lo que genera, al igual que su partido son nuevas imágenes para antiguas esencias.

Y es que los efectos de la amnesia electoral hacen estragos en el PSOE, cuando recordamos que su alternativa al problema catalán, lo que ahora parece que sólo era imagen para ganar votos una vez más, era el Estado Federal. Nada oímos ahora de Cataluña, las críticas hacia el gobierno de la inoperancia con los nacionalismos ahora se convierte en paralelismo. No puede seguir obviándose este tema y parece que es por donde se encaminan con el pacto alcanzado.

En palabras de Tapias, el entendimiento de PSOE con partidos nacionalistas, es y ha sido siempre, prioritario y natural e ideológicamente más coherente que el viraje hacia el neoliberalismo como se ha propuesto.

Cada vez me da más que pensar si Iglesias, dentro del tremendismo tenía razón con aquello de que estamos asistiendo a la primera entrega del Gran Pacto. Aquello que por lo visto, tan bien funciona en Europa.

Sí, nos encanta esta Europa.

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