¿Hackearon realmente las elecciones en EEUU?

Publicado por Ezequiel López –

En estas últimas semanas se ha inducido en la opinión pública, se ha abierto por primera vez el “debate”, por llamarlo de alguna manera, del uso de ataques informáticos para intentar influenciar en unas elecciones, de un país extranjero además para más inri.

Es el mensaje destilado por las autoridades estadounidenses hacia los medios de todo signo, es decir, anti-Trump, y nacionalidad. Parece además de sentido común estar a favor de dichos medios, es decir, ser anti-Trump, pro-Hillary y por ende ¿anti-democracia?

Lo cierto es que nos puede gustar o no el resultado de unas elecciones, que las semillas de los principales medios hagan dúctil la poca heterogeneidad que pudiera quedar en la opinión pública de una sociedad más bipolar que heterogénea deja mucho espacio para pensar.
Sobre todo cuando lo que nos inducen a pensar es que el resultado democrático es antidemocrático y que el sistema funciona a la perfección (el mejor de la Tierra pueden llegar a decir) hasta que el resultado es completamente incontrolable.
Por supuesto, se inicia la búsqueda de la causa primera de todo mal. Además si puede ser única mejor. Irónicamente, los mecanismos que inician esta búsqueda del resultado antidemocrático, son característicos precisamente de regímenes que ellos considerarían no democráticos: búsqueda de enemigo externo, conspiración contra la nación, etc.
Si bien es verdad, la existencia de una personalidad como Putin al frente de Rusia no ayuda a descartar dichas teorías, debería parecer un poco naif culpar a los hackers rusos de dicha “agresión internacional”, acción que de ser probada como cierta, ¿no debería haber desatado mayores consecuencias? La trama en Mr. Robot me parece incluso más sólida.

Suponiendo que haya habido acciones como parecen que las ha habido por parte de Rusia en forma de ataques informáticos, ¿dónde están las consecuencias? ¿Alterar unas elecciones no es motivo suficiente para una represalia mayor que económica? ¿Están recurriendo al viejo truco de asociar un nombre (Trump) a Rusia para poner en marcha la máquina del fango y hacer que la legislatura ya empiece envenenada? ¿Comparte esto los valores democráticos de EEUU?

En LaCloaca sólo llegamos a atisbar sombras de las cosas que ocurren en la superficie, sombras a través de los resquicios de las alcantarillas. Aún así, nos permite hacernos un croquis de la realidad, porque aún soportando el hedor de las aguas residuales, salvamos el hedor mediático de la superficie.

El teatro de sombras de marionetas al que accedemos nos deja claro algunas cosas:

  • El ataque “hacker” de Rusia existe, en forma de filtración y desencriptación correos, en este caso de Hillary.
  • Generar la confusión entre ataque masivo, ataque hacker y lo anterior es muy interesado frente a la opinión pública.
  • Al decir ataque masivo, es normal entender ataque a una institución, a un sistema, es decir, influir en el recuento de votos, por ejemplo.
  • La filtración de correos confidenciales es un acto ilegal y punible en contra de la fuente del ataque: Rusia.
  • La consecuencia/intención de tener en su poder y hacer pública dicha información se traduce en airear trapos sucios de Hillary.
  • Dichos trapos sucios existen por tanto y existían sin airear. Alguien podría pensar que incluso el votante debería tener derecho a conocerlos, aún obtenidos de una manera ilegal.
  • El por qué influye el aireado de trapos sucios en el caso de Hillary y no en el caso Trump (que seguro tiene más “escándalos”) es un fallo de estrategia electoral. Vender una candidata que tiene trapos sucios, y que además los intenta ocultar como una candidata pura beneficia a Trump, que aún descerebrado, da la impresión de que no tiene nada que ocultar.
  • Rusia entonces no influye directamente en el proceso electoral, sino en la opinión pública a través de filtrado de secretos, como ya hacía WikiLeaks. De una manera ilegal eso sí.
  • EEUU no tiene autoridad moral para recriminar la actividad hacker, ya que es una técnica que sus divisiones informáticas usan en todo el mundo. Podemos ver una bonita animación de ataques en todo el globo en tiempo real http://map.norsecorp.com/ .
    Es curioso que además EEUU es el principal atacante y atacado. Y que existen “ataques” incluso entre puntos de EEUU.
  • El votante es el último dueño de su voto, el conocer trapos sucios de dos candidatos y que no les afecten igual en las urnas no es razón de tachar la elección como manipulada.
  • Hay libertad de voto pero no libertad de pensamiento, más bien capacidad de generarlo libremente, ya que un titular mala o buena en la mediática campaña electoral americana pesa más que cualquier otro elemento racional. El votante vota con las tripas y no con el cerebro.
  • El sistema genera votantes sin esta capacidad.
  • En este sentido el sistema per se esta viciado. En un sentido más profundo es una democracia orgánica.
  • El populista aprovecha las deficiencias en su favor.

 

¿Nuestra conclusión? Vivimos una fase donde la tecnología y el flujo rápido de información entre personas hiperconectadas (falsa o no) destapa las deficiencias de las democracias (o tal vez de sus deficientes sistemas educativos). Lo que se destapa en el caso Trump, es que las élites, los mercados y los protagonistas de alta esfera de estos procesos prefieren la predictibilidad antes que la voluntad popular.
Lo que duele del proceso Trump es que haya sido algo difícil de controlar, más bien imposible, y fácilmente influenciable (cosa que seguramente advirtió Putin, cuya situación no empeorará seguro tras el mandato Trump).
El hecho de que a los poderes les duela la impredictibilidad del resultado no es otro de que la democracia en sí es un poco postureo, en términos de bar, y que todo debe estar atado de principio a fin, independientemente de lo que el pueblo elija, sea rojo o azul.

 

 

 

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